Las Muertes de Katriuska
martes 10 de febrero de 2009
#15 Дай мне знак

Con las piernas cruzadas espero un silbido
Un guiño, una señal que me eleve al infinito.
Con los dedos distorsiono el vaho del ambiente,
Convierto en fuego el rubor que se enreda entre los dientes.
Por un mordisco que me arranque la piel
Una caricia que consiga desgarrar el aire.
Agrietar la tensión, mentirnos al oído
Deshacerme entre gemidos.
viernes 12 de diciembre de 2008
Muerte de una Diosa
lunes 3 de noviembre de 2008
#14 Delirio Histérico
jueves 12 de junio de 2008
#13 Vacuidad
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Apetece morder el cristal para alcanzar la nata, para alcanzarte. Para morir en la asfixia de la exquisitez, como una fresa descuartizada, pero dulce y bella a la vez. Para morir y derretirme gracias y por culpa de las fresas. Para esclarecer la pena que supone dejar de amarte paulatinamente, para retenerte. Para. Parar frente al tren; la despedida. Para volver a casa y encontrarme con dos copas vacías, una pequeña fresa y nata deslizándose como las gotas de agua que juegan y mueren sobre la ventanilla del coche.
lunes 21 de abril de 2008
#12 Irresponsable

Tropezar, caer desde unos tacones, siempre es igual de humillante. Que me ayuden riéndose resulta bochornoso, de ahí que quisiera morderte, besarte como nadie, dolerte por dentro; despertar en ti un tipo de deseo confuso e irracional, para que tú me dolieras por dentro, me mordieras y besaras como nadie lo ha hecho.
Pero nunca me digas te quiero, por favor.
Ya sabíamos que de un momento a otro acabaríamos así.
Un sofá de goma-espuma y el color amarillento del apartamento; apolillado y lleno de humo, pósteres de modelos mediocres para no alejarse demasiado de la realidad.
lunes 11 de febrero de 2008
#11 убийство меня едва
Te gusta follarme el culo porque puedes hacerlo sin condón y es más pequeño que el coño de una virgen. Te gusta hacerlo de pie, conmigo apoyada en la cama.
Me haces sentir como una guarra.
Puta.
Vivo de esto, y lo sabes bien porque soy la mejor. Porque me comporto como un ser inferior sin sentimientos y, por eso, no puedes penetrarme... no como se lo haces a tu mujer. A mí no me conoces, ni a mí ni a mi mente. Por mucho que transites con caricias de levedad incandescente el aroma de piel, no puedes traspasar la línea que corta mi físico y mi psique, porque no quieres conocerme. Sólo quieres follarme, quebrarme en mil suspiros, en un par de orgasmos que conforman tu deseo.
Y así, como muchas tardes, vuelves. Vuelves a desnudarme, a ponerme las medias, los tacones de aguja y el corto vestido blanco de satén, para subirlo un poco y agarrarme fuertemente las nalgas mientras susurras a mi oído palabras soeces con acento pegajoso.
- Eres mala conmigo, perra.
- Péname.
La seda sucumbe al tacto de un par de pezones endurecidos. Mis ojos se cierran, los labios se entreabren, y el aire que sale de tu aliento rebota contra los lunares de mi nuca. Eriza el vello.
Hace frío en esta casa.
Tu polla arde entre mis piernas, haciéndome sentir, poco a poco, ese calor inigualable que siempre se extiende a través de la espina dorsal. Ese calor que derrite mis entrañas y acribilla mi cerebro, exangüe finalmente en un alarido, un espasmo, un coma profundo de tan sólo un segundo.
martes 22 de enero de 2008
#10 Ilyena
Y me dejé llevar...
Dije, por qué no, y le dejé pasar.
Y por qué no, y le ofrecí algo para tomar.
Y por qué no, y puse mis canciones, y le enseñé fotos de Petropavlovsk. Y, por qué no, pensaría él...
segundos antes de besarme.
Era la tontería, la excusa para dejarlo.
Pero, ahhh..., fue tan placentero.
El apartamento está vacío. Tan vacío que hay eco.
Tan vacío que sólo verlo da frío ,y evoca soledad.
Mis labios se abren, como dos ramas. Rama de conjunción que se parte en dos, porque tocándote estoy negando a una variable... que está satisfaciendo a esta valuación, que soy yo.
Saber que no debo hacerlo, este remordimiento tan jodidamente excitante, me está llamando la atención disfrazado de calambres.
Recorren toda mi piel, pero tú los matas con caricias, reavivando una lujuria oculta, incandescente; escalofríos que me hacen arder.
Más que besarte... te quiero morder.
Y tú, dime, ¿qué vas a hacer? Quieres hacer conmigo cosas que nunca has hecho. Cosas que no has podido hacer con ninguna otra... Y sabes que conmigo sí que puedes. Lo intuyes, lo supiste desde el momento en que me viste por primera vez. Maldita sea... de ti pensé lo mismo.
Me tienes atada a la cama, a tu alma; mis ojos vendados, tampoco puedo tocarte.
Me pides que te hable en mi idioma, но я не знаю то, что я могу сказать Вам, mientras susurras con tus labios hormigueos de placer en la cara oculta de mis muslos. Sentir el calor, como tu aliento entra en mí.
Fóllame antes de que me arrepienta...
Quiero... De alguna forma lo necesito. Pero no te veo, no sé quién eres realmente. Es como antes. Hay silencio.
La música ha parado. El aire se ha tensado en la habitación.
Poco a poco todo revive, recobra el movimiento. Más rápido, por favor, susurro a un hombre a quien no puedo ver, pero al que siento como si fuera parte de mi ser.
Te noto encima de mí.
Siento que me derrito, que dejo de ser humana. La verdad es que ni siquiera me reconozco como animal. Sólo percibo tu olor, tus manos agarrándome las muñecas, intuyo tu mirada fija en mis pechos encendidos; intuyo cómo te excitan mis gemidos. Te gusto tanto que quisieras matarme.
Me gustas tanto que quiero matarte. Pero no te veo, no estoy segura de quién eres.
¿Y si me equivoco?
Si más que mal me estás haciendo bien...
Hoy me tienes para ti, maldita sea. Eres mi maldita tentación... a la cual he sucumbido... Quizá.
Esta es mi primera pequeña muerte...

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